Febrero 3, 2019 - 8:15am
- 03/02/2019 2 comentarios | | |

Enemigo peligroso entre nosotros

Caracol Gigante Africano
Odalis Acosta Góngora odalis@cmbs.icrt.cu

Procedente de África, como lo indica su nombre común, el Caracol Gigante Africano (Achatina fúlica), muestra cada vez más sus cualidades de supervivencia y adaptabilidad a cualquier ambiente.

Se trata de una especie terrestre, llamativa por el tamaño de su concha (los adultos pueden llegar a medir hasta 20 centímetros de largo y 10 de ancho), de color marrón y con listas oscuras y claras en su caparazón. Ellos mismos producen óvulos y espermatozoides de manera simultánea.

Este depredador, capaz de desplazar a las poblaciones nativas de caracoles por competir con su hábitat, integra el listado mundial de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas. Se dice que tiene una dieta polífaga, por la variedad de los alimentos que consume: una amplia gama de cultivos como los cítricos, coco, plátano, arroz, hortalizas y plantas ornamentales.

Lo alarmante es que el departamento de Higiene y Epidemiología de San Antonio de los Baños ha identificado su presencia en varios puntos del municipio, como en los jardines de los edificios multifamiliares próximos a la Empresa de Aluminios Técnicos (Alutec).

También los detectaron en El Palenque, en áreas del Anfiteatro XI Festival, en el reparto El Molino, cercanos al Centro Mixto Batalla del Jigüe, en la comunidad rural El Valle, en las márgenes del río, en el Bosque Martiano y en el reparto Los Pilotos.

Presencia alarmante

Hasta este último sitio nos acompañó Milady Gutiérrez, especialista en Medicina General Integral y Máster en Enfermedades Infecciosas. Allí pudimos contar unos 50 caracoles de proporciones diversas, en menos de dos metros, algunos adheridos a los troncos de las plantas, otros devorando las hojas y, en menor medida, disfrutando del frescor y humedad de las matas de plátano del vecindario.

“Cada caracol puede llegar a depositar entre 500 y 600 huevos de una sola puesta, a una profundidad aproximada de 25 centímetros del suelo, lo que complejiza su erradicación total”, explica.

Hasta ahora, en la provincia no se reportan daños ocasionados al hombre por esta plaga, refiere Gutiérrez; sin embargo, agrega, pueden actuar como huésped de nemátodos del género Angyostrongylus, causantes de meningoencefalitis eosinofila.

“También pueden perjudicar notoriamente las plantaciones agrícolas, aunque de este particular tampoco se registran reportes en el territorio”.

El Caracol Gigante Africano realiza sus actividades en horario nocturno y en las primeras horas de la mañana. Se le puede encontrar en abundancia en áreas no naturales como jardines y patios: utiliza diferentes sustratos como refugios, y ocupa paredes, árboles, arbustos, el suelo e incluso aparece en el interior de las viviendas, añade.

“Se le ha visto alimentándose de numerosas especies hortícolas, ornamentales y de la vegetación natural, de excrementos de animales domésticos, hojarasca del suelo, restos orgánicos domiciliarios y hasta de conchas de ejemplares muertos, tanto de especies nativas como de la suya propia”.

La especialista revela que este caracol tiende a no moverse lejos de sus plantas hospederas, de modo que si el daño resulta visible es probable que se encuentre cerca.

Duros de matar

“Parecen gustarle excesivamente los plátanos y frutabombas, por lo que pueden utilizarse como cebo para atraerlos”, afirma la Máster.

En cambio, Idalmis Caballero, especialista en Sanidad Vegetal en la dirección de la Agricultura de San Antonio de los Baños, aporta otro elemento alarmante. “La aplicación de productos químicos no surte efecto en la erradicación de este molusco”, refiere.

“Lo orientado es la recolección mecánica, previa coordinación con la dirección de Comunales, quien debe determinar el lugar dónde serán enterrados una vez eliminados.

“El personal encargado de las labores de saneamiento debe cubrir sus manos con guantes, preferentemente, depositar los caracoles recolectados en una bolsa de nailon, cubrirlos con sal común, colocarlos en una zanja y prenderles fuego. En Cuba no conocemos otro método para eliminarlos”, declara.

“Pero el huevo que se queda a unos 25 centímetros bajo tierra, nace y se reproduce de nuevo; por tanto, la recogida y eliminación debe ser cíclica (una y otra vez).

“Debido a su tamaño y color, este caracol llama mucho la atención, sobre todo de los niños. Por eso indicamos a las familias evitar que los menores de casa jueguen con él, y que a la hora de sanear el área se cubran las manos y lavárselas bien si perciben un contacto directo con el caracol o la baba que desprende, así como no trasladarlos de lugar para evitar propagaciones innecesarias”.

El Caracol Gigante Africano no deja de ser una plaga como otras que coexisten en Cuba. Tenemos que aprender a convivir con este, conocer los perjuicios que puede ocasionarnos e insistir en cómo minimizarlos.