Enero 31, 2019 - 1:15pm
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Loly: convicción hecha vocación

Loly mereció la condición de Vanguardia Nacional en 1997, 2003 y 2004. Ostenta la Medalla de la Alfabetización, la Manuel Piti Fajardo y la Conmemorativa 40 Aniversario de las FAR, pues fue profesora de la SEPMI
Aydelín Vázquez Mesa aydelin1987@gmail.com

Quien conoció a la Loly modelo, bailadora, fiestera, quizás no imaginó que llegaría a desempeñar una profesión tan seria de un modo impecable y por tantos años. La vida nos coloca a veces en los caminos más insospechados.

Dolores Claudina Rodríguez, o Loly, como cariñosamente la nombran, es una guanajayense cuya adolescencia transcurrió durante los años iniciales de la Revolución cubana. Participó en la Campaña de Alfabetización cuando apenas cursaba la secundaria. Impartió clases de Corte y Costura como parte de las tareas de la FMC, y era modelo.

“Dirigí la Regional Artemisa (comprendía Mariel, Cabañas, Artemisa y Guanajay); por tanto, no solo daba clases sino que supervisaba otras academias. “Además, como integrante del Plan de Ayuda Técnica a la Isla de la Juventud, iba a trabajos voluntarios los fines de semana allá, a arreglar los uniformes de los muchachos del Servicio Tecnológico, desde 1966 hasta 1969. Allí funcionaron los primeros tecnológicos del país”.

 

Un camino inesperado

En 1970, una convocatoria de Vilma Espín, Secretaria General fundadora de la FMC, cambiaría la vida de Loly. “Nos llamó a formarnos porque el país necesitaba personal para trabajar en la salud. Estudié Enfermería en el entonces Hospital Nacional, hoy General Docente Enrique Cabrera, hasta graduarme el 24 de abril de 1974”.

En esa época, Loly mereció el Sello Abel Santamaría, por su desempeño destacado como joven. “Me enviaron a realizar el servicio social al Hospital Clínico Quirúrgico Joaquín Albarrán. Allí se inauguraba una sala de Terapia Intensiva de Cirugía, y estuve en la apertura”.

Recuerda con alegría cómo sus compañeros de trabajo le organizaron una despedida de soltera en el propio centro. “Los médicos hasta me marcaron fecha en el Palacio de los Matrimonios de Prado y Ánimas, y me casé en La Habana.

“Desde que comencé a trabajar, me encantó. Ese llamado de Vilma fue mi bendición. ¡Y mira que me gustaba bailar y modelar!, pero ahí sí… En el Clínico Quirúrgico resulté trabajadora de avanzada; me adoraban y siempre fui de 'puntería', según ellos. Nunca vi ningún paciente muerto; salían de Terapia para la sala. Allí laboré seis años”.

 

Enfermera en su Guanajay

Casi a inicios de la década de 1980, el cuidado de sus dos hijos pequeños motivó a la enfermera a trasladarse a su Guanajay natal. “Eran dos niños con un año de diferencia; parecían jimaguas: hembra y varón. Me acerqué a la familia para ayudarla y no cargarla mucho”. Loly se incorporó al Hospital Comandante José Ramón Martínez, como responsable de Cuerpo de Guardia. “Me seleccionaron para recibir un curso de Terapia Intensiva en el Calixto García. Lo terminé en 1983, con Perfil Polivalente, y regresé a mi puesto de trabajo.

“No existía ese servicio en Guanajay; las emergencias llegaban al Cuerpo de Guardia desde todos los lugares…”

En mayo de 2013 inició misión internacionalista en Venezuela, en el municipio Achaguas, Estado Apure, como Emergencista en el Centro de Diagnóstico Integral #1. “Durante una de mis guardias llegó una colaboradora cubana de la misión deportiva.

La muchacha había cogido mucho sol, e hizo una trombosis cerebral. Hubo que trasladarla hasta el Hospital Hermanos Ameijeiras en La Habana, donde la operaron y se salvó”, recuerda con alegría nerviosa. “Mis manos son de suerte; a mí no se me muere nadie”.

Regresó a Cuba en julio de 2015. Luego de enfrentar la enfermedad de su hermana, se reincorporó al hospital guanajayense en octubre, convertido ya en Pediátrico.

Allí siente el cariño y respeto de sus compañeros. Aunque no es detractora del cambio en el centro, considera que aún falta para cumplir a cabalidad con el nuevo propósito. “El salón de operaciones no ha podido empezar, y por supuesto la sala de Cirugía tampoco.

Casi todo se debe a cuestiones de recursos, porque personal especializado existe”. Loly mereció la condición de Vanguardia Nacional en 1997, 2003 y 2004. Ostenta la Medalla de la Alfabetización, la Manuel Piti Fajardo y la Conmemorativa 40 Aniversario de las FAR, pues fue profesora de la SEPMI. Recién cumplió 73 años de edad, y nos confiesa su idea de retirarse en este 2019.

“Pienso, no sé. ¿Cómo me voy a acostumbrar a la casa?” Probablemente más difícil que habituarse a la permanencia en el hogar, le resulte colgar su traje de Enfermería.

Una pregunta se desprende del diálogo: ¿Qué significa para usted esta profesión? “¡Muchacha…!”, un aluvión aflora en sus ojos y de pronto enmudece. Alegra conocer personas con tanta vocación y amor por su trabajo.

Enero 31, 2019 - 1:15pm
- 21/04/2014 0 comentarios | |

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